Brittany Gibbon, una escritora que tuvo s€x0 todos los días durante un año

La escritora estadounidense, Brittany Gibbon realizó este reto para sorpresa de los medios y de quienes no creyeron que iba realmente en serio. Ella confesó a los medios y contó que tuvo sexo todos los días con su esposo, durante un año, sin faltar ni un sólo día con el calendario.

La escritora contó que decidió hacerlo porque se sentía insegura con su cuerpo e incluso, en algunas ocasiones, se avergonzaba de ella misma. Dijo provenir de una familia muy  ortodoxa y con valores antiguos, por lo que siempre creció sin desenvolverse correctamente.

En el portal del Confidencial, ella reveló que dejó de sentirse cómoda con su cuerpo luego de tener a su tercer hijo ya que siempre ha sido de caderas anchas y con algo de sobrepeso. Según cuenta Gibbons, no podía verse en el espejo sin ropa interior y por esta razón, cada vez que tenía sexo con su esposo, las luces debían permanecer apagadas o con luces tenues.

“Ojalá pudiera decir que fue una decisión bien pensada, pero la verdad es que me preocupaba tanto que mi marido perdiese el interés por mis inseguridades… Creo que ya estaba empezando a ponerse nervioso tras proponerle dormir en camas separadas”, explicó.

Con el pasar del tiempo, la escritora decidió tener relaciones sexuales con su esposo. todos los días por un año como experimento para que ella pudiese sobrellevar su inseguridad y, de paso, mejorar la relación con su pareja. Durante los primeros días, la escritora contó que se sintió presionada por su palabra, sin embargo, luego este panorama cambió completamente según lo relata ella misma.

“El sexo originaba más sexo y pronto dejamos las cuatro paredes del dormitorio: del salón a la lavadora, de la ducha al garaje. Nos volvimos más románticos el uno con el otro”, reveló Gibbons.

Tras cumplir los 90 días, empezó a desearlo con impaciencia y a convertirse en el momento preferido del día. Agregó: “Nos tocábamos los brazos al pasar y nos besábamos antes de ir al trabajo. Nuestra relación se hacía cada vez más fuerte a medida que aumentaba la intimidad… mi cuerpo estaba siendo disfrutado por los dos, de igual manera”, expresó.

Con este reto, ella y su esposo descubrieron que encontrar el momento idóneo para el sexo es difícil, pero también necesario: “El sexo es lo que nos recuerda que somos más que compañeros de piso con niños a su cargo”.

También descubrieron qué necesitan para mantener el matrimonio a flote: “Ya no me asusto si pasamos dos semanas sin sexo, porque hay otras formas de conectar. La intimidad no tiene por qué implicar la penetración. A veces es enrollarse como adolescentes y otras que mi marido me haga un favor. El punto es que se note ese esfuerzo por mostrarle cariño a tu pareja”.

Por último, aprendió a ser más egoísta para sentirse bien consigo misma, a saber tomarse su tiempo para ser mejor madre, esposa y mujer. “Tener relaciones con mi esposo no hace que mi matrimonio sea inmune al divorcio, la infidelidad o la angustia, pero si me ayuda a sentirme segura para sobreponerme pase lo que pase”.

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